sábado, 19 de marzo de 2011

Elección Capítulo 35

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Miré el brazalete que hace un segundo estaba sonando. Teníamos que bajar ya.
-Me daba pena despertarte…Hoy es el gran día.- me dijo Dylan
-¿Hoy?- pregunté incrédula llevándome parte del desayuno a la boca.
Me costaba creer que por fin saldríamos de este sitio cuando llevábamos tanto tiempo encerrados en él. Pero toda huída tiene su riesgo, y la nuestra no se iba a quedar corta, no iba a ser tan fácil salir. Y sabía que parte del peligro lo iba a aguantar Dylan.
-¿Me prometes que no te pondrás en peligro?- pregunté mirándole fijamente a los ojos.
-Te lo prometo.- respondió, y yo me quedé un poco más tranquila.
Me cambie y me puse la ropa para entrenar. Iba a bajar, pero Dylan me cogió del brazo cuando iba a salir por la puerta.
-¿Qué pasa?
Él solo se limitó a besarme. Parecía un beso de despedida, largo e intenso.
-Chicos, hoy todavía ahí que entrenar.- dijo Margot riéndose.
-Seguro que están practicando para otra cosa…- dijo Marcos también riéndose mientras se alejaban.
-Te quiero.- me susurró Dylan.
-Y yo.- respondí. Y ambos nos alejamos hacia el entrenamiento.
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-¿Pero tío porque no se lo has dicho?- me preguntó Marcos mientras que entrenábamos.
Miré a Allison, estaba entrenando con Iker, riéndose, era lo mejor, no decírselo.
-¿Acaso tú se lo has dicho a Margot?
-No.
-Pues entonces.
-Pero lo tuyo es más grave…
-Es igual. No quería preocuparla. Si pasa algo me conformo con saber que ella estará fuera de aquí.
-No me veo con fuerzas de hacerlo…
-Pues tienes que hacerlo, y no te preocupes por mi, yo ya la dije lo último que quería que escuchara.
-Está bien. Pero es que no es justo.
-La vida no es justa, y esta vez me ha tocado a mí.
Nos fuimos acercando cada vez más a la valla, como indicaba el plan. Estuvimos forcejeando un rato más, hasta que finalmente, Marcos hizo el movimiento esperado, me empujó con fuerza a la valla. Sentí una descarga eléctrica y perdí el conocimiento.
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-Voy ganando.- le dije a Iker nada más tumbarle.
-Tienes suerte…
-¿Cuál es la excusa de hoy?
-Nicole.
-¿No te pidió salir ya?
-¿Qué?
-Si, pensé que te lo había pedido.
-Así que… ¿Siente algo por mi?
-Eso te toca averiguarlo a ti.
-¡E eso no vale! ¡No me puedes dejar así!- y me tumbó él ahora.
-Si puedo.- dije entre risas.- Venga no te lo tomes a mal.
-Porque se que no lo haces con mala intención…
En ese momento vimos como se había formado un corro alrededor de la valla, y todos iban poco a poco acercándose.
-¿Qué está pasando allí?- pregunté levantándome del suelo.
-No se, vamos a verlo.
Los dos fuimos corriendo hacia la valla y abriéndonos paso entre la gente. Margot estaba allí.
-¿Qué a pasado?- la pregunté
-Alguien se ha caído a la valla y ha perdido el conocimiento. Es mejor que no pases.
-¿Por qué? Quiero ver quién es.
-Créeme, es lo mejor.
-No, dime la verdad, ¿quién es? Se que tú lo sabes.
Margot me miró dubitativa, vi que Marcos no estaba con ella.
-¿Es Marcos?
Ella negó con la cabeza, y entonces me imaginé lo peor. Me seguí abriendo paso entre la gente y vi confirmadas mis sospechas. Dylan estaba allí tirado en el suelo. Diego intentaba socorrerle con la ayuda de Marcos. Yo fui corriendo hacia delante, pero Margot fue más rápida y fuerte que yo y me agarró por la cintura impidiendo avanzar.
-¡Suéltame!- la grité mientras comenzaba a llorar.
-No, relájate, va a salir bien de esta.
-¿Tú sabías todo esto?
-No.
-Venga todo el mundo fuera de aquí. El entrenamiento a terminado- dijo Diego lo más calmado que pudo.
La gente se fue metiendo en el edificio, pero Margot y yo continuamos allí. Cuando todos se fueron Margot aflojó un poco y yo aproveché para salir corriendo. Me tiré en el suelo, justo al lado dónde estaba Dylan.
-No me dejes…- le susurré.
-Tranquila se pondrá bien.- me dijo Diego.
-Tú lo sabías todo, ¿cómo se lo has podido permitir?- le grité furiosa.
-Era parte del plan.- Cogió su varita y apuntó a Dylan mencionando algunas palabras que no entendí.- En unas horas despertará.
Después puso su varita apuntando disimuladamente a la verja, de tal manera que solo nosotros podíamos verlo.
-Ahora, cuándo se lo diga al jefe me ordenará poner guardias en la puerta, y por la noche todo estará listo. Tenéis el brazalete medio suelto, a la hora de huir debéis de esconderlo debajo de vuestras sábanas o en algún sitio, es un localizador, una vez hecho eso estará todo listo.
Todos asentimos, y entre Marcos y yo llevamos a Dylan a mi habitación. Lo depositamos en mi cama, y yo me senté a su lado agarrándole la mano.
Al rato vino Margot con una tila de la mano y con una bolsa de sangre de la otra.
-Bébetelo, así te relajarás un poco. Esto es para cuando despierte, va a necesitar coger fuerzas.
Asentí y me tomé la tila, pero no me sentí mejor, solo cuando despertara estaría mejor.
Pasado un rato Dylan seguía sin mostrar mejoría. Margot volvió a entrar.
-¿Qué tal va?
-Igual.- contesté desganada.
-Tranquila, se va a mejorar ya verás.
-Es que… ¿Por qué lo ha hecho? ¿Por qué él? – dije comenzando de nuevo a llorar.
-Para que todos pudiéramos salir, y sobretodo, para que tu pudieras salir.
-Me daba igual salir de aquí. De hecho no quiero salir de aquí si no es con él.
-Vais a salir los dos, ya verás.
Entonces, cuando menos nos esperábamos, después de varias horas inconscientes, sus ojos se comenzaron a abrir.

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